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Planifica,
Luego Actúa 
Los
proyectos fracasan porque muchas veces no usamos una herramienta
muy importante y fundamental que se llama “plan”.
No planificamos nuestras actividades, por lo cual no logramos
buenos resultados. Pero, ¿qué es un plan y como
hacerlo efectivo para alcanzar el éxito deseado?
Por
Omar Bengoa
Un amigo me dijo: “La semana que pasó organizamos
un festival de música... no entiendo por qué no
fue un éxito; vino poca gente, iniciamos muy tarde, faltaron
más personas que ayudaran... fue un fracaso”. El
problema radica en que muchas veces no usamos una herramienta
muy importante y que es fundamental conocerla, se llama “plan”.
Sí, como lo leíste; muchas veces no planificamos
nuestras actividades, es por ello que no logramos buenos resultados.
En este artículo aprenderemos qué es un plan y
como hacerlo efectivo para alcanzar el éxito deseado.
Primero
es importante entender que toda actividad (conciertos, festivales,
conferencias, talleres, campañas, programas radiales,
etc.) se merece una preparación. Incluso nuestras reuniones
juveniles de la iglesia, que muchas veces realizamos sin definir
objetivos, metas, metodología, etc.
Según
el material elaborado por las ONGs TADEPA y KALLPA sobre Formación
de Líderes Juveniles*, nos enseña: “Planificar
es pensar ordenadamente lo que vamos ha hacer. Esto nos ayuda
a organizar mejor nuestro tiempo y nuestros esfuerzos. Un plan
escrito nos compromete más y nos sirve después
para evaluar lo que hemos hecho y ver los avances”.
Si
trabajamos en equipo, el plan es aún más importante
porque nos ayuda a organizarnos y distribuirnos responsabilidades.
Elaborar
un plan es muy sencillo, debemos tener en cuenta dos puntos
importantes:
El
objetivo. Los objetivos nos permitirán saber
a qué “apuntamos”. Qué es lo que queremos
obtener o lograr. Todo nuestro trabajo debemos realizar pensando
en el objetivo, y así no desviarnos y llegar a obtener
resultados no esperados.
El público. Recuerdo cuando una iglesia
local organizó un festival de música en el que
el objetivo principal era evangelizar sin embargo, invitaron
a toda la comunidad cristiana y en otra oportunidad hicieron
un festival similar con el mismo objetivo. Invitaron a un público
no cristiano pero, el contenido era dirigido para cristianos
ya que se habló del Espíritu Santo y los dones,
y otros temas que los no cristianos no entendían y terminaron
por retirarse.
Es
importante definir a que público queremos llegar. ¿Será
a un público cristiano o inconverso?; ¿jóvenes
o adultos?; ¿varones o mujeres?; ¿profesionales
o estudiantes?; etc.
Una
vez definido los objetivos y el público, es necesario
hacer lo que TADEPA Y KALLPA recomiendan; una tabla de relación
que contenga las entradas siguientes:
Actividades
- Meta - Fecha - Recursos - Responsable
Un
buen plan permite:
- Definir a dónde queremos llegar y qué haremos
para lograrlo.
-
Programar adecuadamente cada actividad.
- Asegurar el seguimiento a las tareas.
Recordemos
que lo más importante de un plan no es hacerlo sino cumplirlo.
Espero
que este aporte sea de utilidad para el desarrollo de las actividades
y reuniones juveniles, pero si de verdad queremos lograr el
éxito, el “doblar rodillas” (orar) es importante.
En
la próxima entrega estaré compartiendo técnicas
y estrategias para que nuestros “eventos” estén
repletos de gente; todo ello a través de una publicidad
extrema y el uso estratégico de los medios de comunicación.
Recuerda, todo para la honra y gloria de Dios.
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* Formando Líderes Juveniles, Material
elaborado por el “Servicio Itinerante de Atención
Integral al Adolescente de Huanta”. TADEPA/KALLPA.
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